Acusado de abuso sexual: el caso en el que la prueba cambió todo

Análisis de la prueba en una causa por abuso sexual

Hay causas penales que no terminan en el expediente. A veces una denuncia afecta la libertad de una persona. Pero también puede modificar por completo su vida familiar, su trabajo, sus vínculos y la manera en que los demás empiezan a mirarla.

Hace un tiempo asumimos la defensa de un hombre acusado de un delito contra la integridad sexual. No voy a dar su nombre, ni el de ninguna de las personas involucradas, ni ningún dato que permita identificar el caso. Sí quiero contar lo que ocurrió porque muestra algo fundamental en este tipo de procesos: cuanto más grave es una acusación, más rigurosa debe ser la investigación.

Cuando llegó al estudio llevaba años atravesando una situación extrema. Estaba acusado de abuso sexual y hacía aproximadamente seis años que no podía ver a su hija.

Una acusación de abuso sexual cambia todo desde el primer día

Las denuncias por abuso sexual deben ser tomadas con absoluta seriedad. Son hechos gravísimos que requieren investigación, protección de las posibles víctimas y una actuación cuidadosa de todos los operadores del sistema. Pero precisamente por su gravedad existe también otra obligación: investigar sin reemplazar la prueba por una presunción de culpabilidad. Una persona acusada de abuso sexual puede sufrir consecuencias mucho antes de que exista una sentencia. Puede perder contacto con sus hijos, quedar apartada de su entorno, sufrir consecuencias laborales y quedar socialmente señalada.

En este caso, eso ya había ocurrido. Cuando comenzamos a trabajar en la defensa, había que volver al expediente y revisar qué decía realmente la prueba.

¿Qué decía realmente la prueba?

Ese fue el punto de partida. No se trataba simplemente de negar una acusación. Había que analizarla. Revisamos los peritajes, los informes técnicos, las declaraciones y la forma en que se había construido la hipótesis acusatoria. Y empezaron a aparecer problemas importantes. Los peritajes realizados no respaldaban la acusación de la manera en que inicialmente se había planteado. También surgían inconsistencias que debían ser consideradas. Uno de los aspectos especialmente relevantes estaba relacionado con determinadas expresiones y formas de lenguaje que aparecían en el caso. Los informes técnicos permitían advertir indicadores de un lenguaje que, por sus características, no parecía espontáneo ni propio de una niña de esa edad, sino que podía estar influenciado por terceros. Lenguaje impuesto. Ese elemento no podía analizarse de manera aislada. Pero sumado al resto de la prueba obligaba a revisar seriamente la hipótesis inicial.

En una causa de abuso sexual, los peritajes pueden ser determinantes

En este tipo de procesos, la prueba técnica tiene una importancia enorme. Evaluaciones psicológicas, entrevistas, pericias, informes profesionales, declaraciones testimoniales y otros elementos deben ser analizados en conjunto. No existe una fórmula automática. Tampoco una única prueba que necesariamente defina un caso. La tarea de la defensa consiste muchas veces en reconstruir el expediente completo y responder una pregunta central: ¿La prueba confirma realmente aquello que se está acusando? En nuestro caso entendíamos que no.

Por eso trabajamos sobre los informes técnicos, señalamos las contradicciones que aparecían en el expediente y cuestionamos aquellos elementos que no resultaban compatibles con la hipótesis de la acusación. No se trataba de minimizar la gravedad de una denuncia de abuso sexual. Se trataba de exigir que una acusación de esa gravedad pudiera sostenerse con prueba suficiente.

Después de años de proceso, llegó la absolución

Finalmente, la acusación no pudo sostenerse. Nuestro defendido fue absuelto. Pero la resolución judicial no podía borrar todo lo que había ocurrido durante esos años. Había pasado aproximadamente seis años sin poder ver a su hija. Cuando hablamos de procesos penales solemos hacerlo en términos jurídicos: imputación, prueba, pericias, absolución. Pero para quien atraviesa una causa, las consecuencias también pasan por la familia, los hijos, el trabajo, la reputación y el tiempo. Y el tiempo perdido no siempre puede repararse.

¿Puede existir una falsa denuncia de abuso sexual?

Sí, puede existir. Pero es un tema que requiere mucha prudencia. Que una persona resulte absuelta no significa automáticamente que quien denunció haya cometido el delito de falsa denuncia. Son cuestiones jurídicamente diferentes y cada situación debe analizarse de manera particular.

Del mismo modo, reconocer que existen denuncias que finalmente no pueden probarse, e incluso acusaciones falsas, no significa desconocer la cantidad de víctimas reales de abuso sexual que necesitan protección y acceso a la Justicia. Ambas cuestiones pueden coexistir. Por eso uno de los principales desafíos del sistema penal es evitar los automatismos. Ni descreer automáticamente de quien denuncia. Ni considerar culpable automáticamente a quien es denunciado. La respuesta tiene que estar en la investigación y en la prueba.

Sobre este punto ya hemos analizado en otra nota el problema de las falsas denuncias en el sistema penal y el equilibrio que debe existir entre la protección de las víctimas y las garantías de las personas acusadas.

Una defensa penal seria empieza por no aceptar conclusiones anticipadas

Cuando una persona llega acusada de abuso sexual, una defensa responsable no consiste en afirmar de entrada que todo es mentira. Consiste en trabajar sobre la prueba. Leer el expediente, reconstruir los hechos, analizar las pericias, revisar informes técnicos, detectar contradicciones, preservar evidencia y confrontar la hipótesis acusatoria con aquello que efectivamente puede demostrarse. En Derecho Penal, la gravedad de una acusación no debería reducir la exigencia probatoria. Al contrario.

¿Qué hacer ante una denuncia por abuso sexual?

Cada causa es diferente y cualquier estrategia depende de las circunstancias concretas. Pero hay algunas decisiones iniciales especialmente importantes. Es fundamental no reaccionar impulsivamente, no intentar resolver personalmente la situación con quien realizó la denuncia y preservar toda la información que eventualmente pueda tener relevancia: comunicaciones, mensajes, documentación, registros y cualquier otro elemento relacionado con los hechos.

También desarrollamos en detalle qué hacer ante una denuncia por presunto abuso sexual y cuáles son los primeros pasos de una defensa. 

Es importante obtener asesoramiento penal desde el comienzo. En causas de abuso sexual, muchas decisiones tomadas durante las primeras etapas del proceso pueden tener consecuencias importantes después. Por eso la estrategia debe empezar temprano.

Lo que muestra este caso

Nuestro defendido llegó acusado de uno de los delitos socialmente más sensibles. Llevaba años atravesando el proceso. Hacía aproximadamente seis años que no podía ver a su hija. Cuando analizamos la prueba encontramos peritajes que no respaldaban la hipótesis acusatoria, inconsistencias que debían ser explicadas y elementos técnicos que permitían cuestionar seriamente cómo se había construido la acusación. 

Finalmente fue absuelto. Cada expediente tiene sus particularidades y ningún caso permite anticipar el resultado de otro.Pero hay un principio que debería valer para todos: una acusación debe ser investigada con seriedad y una condena debe estar basada en prueba.

En causas tan sensibles como las de abuso sexual, respetar ese principio es esencial tanto para proteger a las víctimas reales como para evitar que una persona sea condenada por hechos que no pudieron ser demostrados.